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27.10.07

llamame

Llamame, por favor, llamáme.
Cada vez más opaco, más frágil,
estoy que me disuelvo.
Yamamé,
decí mi nombre,
necesito escucharme.

16.10.07

permitirse ser grasa

Después de fatigar los órganos sexuales se queda dormida. Sentado en el sillón, a un costado de la cama, tengo una vista privilegiada de sus dos tatuajes, ojos cerrados y pelo rubio revuelto regrasoso. Después de coger nos bañamos, mentira.
El departamento, un ambiente que es cocina-living-cuarto-escritorio-comedor, está casi a oscuras. En el piso, los preservativos con un nudito en la parte superior, parecen perdigones de una batallada narrada por libros de historia del secundario. Allá, ella, su cuerpo tuneado: un apoyabici perfecto y tetas con curvas de autopista; acá, yo y mi cuerpo rayado por las líneas de luz que burlan la persiana baja. Sobre la mesa de luz, el sahumerio que desprende un continuo hilo de humo invade el aire con olor a vainilla. Fumo el último cigarrillo de la noche y escucho la letra de la última canción del cd:
entre tus piernas
todo entiendo
no te duermas
yo te sueño
La música se corta y apago el cigarrillo en un cenicero que tiene la forma de una mano de puma. Al acostarme, acomodo primero mi cuerpo y después mi respiración a la suya. La mañana siguiente me dirá que soñó conmigo. Desnudo, en el medio de una avenida, hacía señas a los autos. Ella reía desde la vereda de enfrente.

2.10.07

por un tiempito

Mamá me quiere tanto pero tanto, que me regaló su pito cuando yo nací. Por eso lo cuido tanto pero tanto, que sólo lo comparto con quienes son como ella.
A veces, cuando discute con papá, desearía arrancármelo -como la espada que cuentan estaba enterrada en la piedra- y devolvérselo. Si ella lo tuviera un rato, papá no gritaría tanto ¿no?.

27.9.07

lecturras

Regalo de cumpleaños, novela "Opendoor" de Iosi Havilio:
- Y ¿te gustó?
- No me para la pija

21.8.07

aniversario

Así me agarra el día de mi cumpleaños, comiendo galletitas con Tholem. Repito el número veintidós, veintidós veces para familiarizarme con la materialidad de su sonido. Nos queda un año por delante, le advierto, en vistas a una convivencia que ninguno ha elegido. Hoy, recibiremos llamados de congratulación y agradeceremos sin tener la certeza de para quien iban dirigidos.
Durante el curso del año, habrá quienes me pregunten por ti. Prometo ser discreto y fiel con tu capicúa. Luego de cuatro estaciones, la cifra que te aventaja en un dígito vendrá a mi encuentro con tu misma puntualidad, y nos despidiremos como si jamás nos hubiéramos visto.

12.8.07

tu vieja te tiene ganas

¿Cuándo vas a morder? ¿No agarraste lo de la ropa limpia, el cuarto ordenado, la disposición a resolverte trámites de la obra social? ¿Ya vas al mismo dentista que ella?
Hoy, no es la misma teta que amaste con desenfreno, pero tampoco tu boca ni labios son los mismos ¿no?. Y así como así, ahora que sabés qué hacer con una teta, vas a buscarla a la cocina. Ella está en camisón -porque ésta es su casa- lavando platos. Te acercás en calzoncillos -los que ella te compró- y le apoyás el miembro en la apertura de los cachetes del culo. Un leve movimiento descendente confirma que los órganos encajan como piezas de un puzzle. Lo demás es tan simple y fácil: nadie mejor que ella conoce tus mañas. Y las conoce tan bien que hasta parecen pertenecerle y administrarlas en tu cuerpo.
Por momentos ella goza más que vos. Al mirarte entiende que cuando te enseñaba a hablar, no estaba sino señalándote el camino de vuelta a sus senos. Por eso se ríe y vos también, entre ustedes no hay más secretos. Cantan mientras cogen parados, sus pechos se blanden mirando hacia el piso, cantan el tema de Frank Sinatra con el que te hacía caer dormido en la cuna y te iba a despertar para ir al colegio. Ella tararea la melodía porque no sabe inglés, y vos con excelente pronunciación y exagerada voz grave decís la letra.

14.7.07

me declaro culpable

Amada ¿seré yo el responsable de las dudas que acechan el amor que a tu novio profesabas?. Oh Amada aún no mía, si fuera el Fuego capaz de consumir las cuerdas que a su amor te encadenan, si fuera el Sismo que a las edificaciones de tu actual Noviazgo derribara, cuán justificada se vería mi existencia.
Sé que a tus ojos y oídos éstas palabras no alcanzan, pero si respondieses a mi pregunta afirmativamente, ante los Tribunales de Telenovela en el horario de planchar: me declararía único y orgulloso culpable.